Últimamente se está produciendo un sutil cambio en los argumentos de algunos de aquellos que han defendido la radiofrecuencia como sistema de marcaje para los medicamentos. Ahora, a las puertas de que se lleve a cabo el proyecto de pilotaje, el comentario es que posiblemente el RFID no esté aún preparado para responder a los requisitos de un sistema de trazabilidad, y que sin embargo, siendo la opción ’más interesante a futuro’, no tendría sentido poner en marcha una solución que use Datamatrix para tener que modificarla en el futuro.
Asumamos como hipótesis de trabajo que, efectivamente, RFID no permitiera el desarrollo del sistema de trazabilidad y Datamatrix sí (de este tema tengo pendiente hablar más en profundidad como ya dije en una entrada anterior).
Yo estoy en desacuerdo con esta postura, que aboga por postergar los desarrollos, básicamente por dos razones. La primera es que cuando hay un problema serio (y la proliferación de las falsificaciones lo son) lo que se hace es buscar soluciones y no esperar a que estas surjan por si solas.
La segunda y más importante es que la implantación de un sistema de trazabilidad basado en Datamatrix no implica que, si un día RFID alcanza el grado de desarrollo necesario (que seguramente lo hará), sea necesario volver a construir desde cero el sistema ni mucho menos.
La lectura y escritura de los identificadores en las unidades, es sólo una pequeña parte de todo lo que implicará la implantación del sistema de trazabilidad, aunque por la importancia que se le está dando parecería que es el único problema.
Aún es preciso definir la arquitectura del sistema, las estructuras de información, comenzando por los propios identificadores (aunque ya hay propuestas muy trabajadas y sensatas en este sentido), los sistemas de intercambio de datos, la gestión que se va a hacer de los mismos en todos los aspectos, etc. Además será vital, en unos mercados crecientemente globalizados, que las soluciones que se adopten tengan la mayor difusión posible, ya que su validez dependerá en gran medida de la capacidad y la facilidad para interconectar unos sistemas de trazabilidad con otros.
El desarrollo del sistema no es algo que se vaya a hacer de la noche a la mañana una vez determinada la tecnología de marcaje y todo lo que se avance en esos aspectos tendrá perfecta validez, independientemente de que la información esté contenida en un símbolo gráfico o en un chip.
Incluso si la tecnología RFID (o cualquier otra nueva que pudiera surgir) experimentase un formidable avance que desbancara el uso de Datamatrix en los próximos años o incluso meses, sólo afectaría a una pequeña parte del sistema desarrollado.
En este momento hay que empezar a valorar en su justo término la importancia de emplear uno u otro mecanismo de identificación y marcaje y maximizar a nivel internacional los esfuerzos en la definición del sistema que se habrá de implantar.
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