martes, 16 de junio de 2009

¿Es el momento de jubilar el CNP?

Actualmente en España se emplea el código nacional de producto (en adelante CNP) para identificar el producto farmacéutico, parafarmacéutico y otros similares. Este sistema fue establecido en 2004 y adoptado por los agentes del sector y Aecoc ajustando la codificación preexistente a las necesidades crecientes del mercado y a los estándares GS1. En este último caso, tanto como fue posible. El resultado fue el CNP que se emplea actualmente, un pseudocódigo GTIN (13) que cumple las principales condiciones pero no es exactamente igual a este. Ahora, la implantación de un sistema de trazabilidad por unidad requiere replantear todo el sistema de marcado de las unidades y parte de su diseño ¿no es un buen momento para jubilar el CNP y adaptar un estándar internacional?
¿Cuáles son las diferencias? La principal (explicado de forma muy simplificada) es que GTIN contiene un identificador de empresa y otro (subordinado al anterior) de producto, mientras que CNP tiene un identificador genérico de sector 847000 y otro de producto que no está asociado a ninguna empresa. Esto que, aparentemente es una diferencia menor, tiene más implicaciones cuando se profundiza en las funciones y aplicaciones del identificador.
¿Por qué cambiar lo que ahora funciona? En un mundo crecientemente globalizado es obvio que las medidas que homogenicen el funcionamiento en distintos mercados servirán para mejorar su eficiencia y reducir los costes de los agentes que participen en ellos.
La creación e implantación de un sistema de trazabilidad sería menos costoso aprovechando la experiencia de otras desarrollos similares y estas suelen basarse en estándares de ámbito global, cuando no han sido las mismas organizaciones que promueven, desarrollan y mantienen esos estándares las que han hecho los principales avances en este campo.
Además, la eficiencia de dicho sistema de trazabilidad se vería muy reforzado si pudiera establecerse una interconexión con aplicativos similares desarrollados por otros países con los que haya establecidos flujos de entrada o salida de productos.
En la actualidad, el mapa de la identificación de productos farmacéuticos en Europa es muy variado, ya que la mayoría de los países han desarrollado sistemas basados en su propia definición de las necesidades del sector. Sólo los países nórdicos que comparten el Nordisk Varenummer, y un grupo más importante que ha adoptado el GTIN(13) tienen estructuras basadas en un estándar común.
Otros países como España o Francia tienen estructuras ‘compatibles’ pero aún distintas del estándar de GS1.
Es cierto que cambiar el CNP puede tener unos costes importantes, pero estos se verán amortiguados por su adopción dentro del proceso de implantación del sistema de trazabilidad. Un proceso que, adicionalmente, exigiría ‘estirar’ aún más el CNP para mantener la compatibilidad y poder aprovechar los desarrollos llevados a cabo por GS1 y sus organizaciones asociadas.
En definitiva, a pesar de que cambiar el CNP puede suponer un esfuerzo importante, las ventajas de dicho cambio lo compensarían sobradamente y el mejor momento para hacer la migración sería en el marco del desarrollo y la implantación del sistema de trazabilidad.

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